Diario EL SOL Matutino Independiente (Concordia - Entre Ríos) "Un sello de calidad en la comunicación informativa"

El Súper suspendido: Otro gran golpe de nocaut

River y Boca debió suspenderse ayer, tras la brutal agresión con piedras al micro de Boca que dejó a Pablo Pérez con un ojo visiblemente lesionado, y otros jugadores heridos. La Conmebol, en una increíble postura, quería que el partido se juegue y se iba a jugar. Pero, en un acto realmente para aplaudir, los presidentes de River y Boca se pusieron de acuerdo para no hacerlo y firmaron un acta donde pedían la suspensión.

Y así entonces la Conmebol no tuvo más remedio que postergarlo, para hoy a las 17 horas, luego de varias idas y vueltas. Otra vez la violencia le ganó al fútbol. Los jugadores de Boca no están de acuerdo ni siquiera que se juegue hoy. El mundo vio las imágenes de la agresión y otra vez quedamos mal parados como país.+

No sirve tapar las cámaras de televisión, porque el mundo entero ya vio lo que ocurrió ayer en la cancha de River, primero en las adyacencias con la llegada del micro de Boca y cuando se dio a conocer la suspensión, con las corridas dentro de la cancha.

Ya no sirve tapar nada, porque lamentablemente el mundo vio casi como somos, como “sentimos” el fútbol, que en el caso de esos energúmenos no es sentir bien, obviamente, sino tener todo distorsionado de lo que es un espectáculo, una fiesta, como pretendía ser. Lamentablemente mostramos lo que somos, y es obvio que lleguen malos comentarios, críticas de distintas partes del mundo, porque todos lo vieron. Porque lo mostraron las cámaras, con toda la crudeza que debe ser, cuando es buena y también cuando es mala.

Y esto es parte de la sociedad, de lo que habitualmente se ve, se vive, y les toca vivir, lamentablemente, a muchos, con situaciones que nadie quiere pasar, pero que en este país pasa.

La pregunta que todos se hicieron ayer….¿si no se puede garantizar la seguridad de un micro, o se la hace mal, cómo se puede pensar que estarán seguros los Presidentes del G20?. Realmente es para pensar lo que podría pasar, pero mejor no pensemos, porque bastante tenemos para pensar y reflexionar con lo que pasó ayer, donde otra vez el fútbol dio la nota, donde un partido recontra organizado, pautado, asegurado (¿asegurado?) no se pudo jugar porque apedrearon el colectivo de los visitantes, con bronca, como si fueran los enemigos, como si la guerra llegara de golpe.

Y no es así. De nada sirvieron los spots publicitarios, los mensajes sobre “Rivales sí, enemigos no”, porque a esta sociedad enferma no les entra ese ni ningún otro mensaje siquiera parecido. Entonces, algunos dirán que no hay que jugar más al fútbol, porque ni siquiera se puede jugar el torneo doméstico con visitantes y se le llama LA SUPERLIGA. Pero ayer era un solo partido, entre quizá los dos clubes más grandes del país y de Sudamérica, pero era un solo partido, donde había que focalizarse en asegurarlo, en poner la gente adecuada en el lugar indicado y parece que nada más, aunque sabemos lo complicado que es.

Y no se hizo, otra vez todo falló y debió suspenderse. Y se suspendió porque, gracias a Dios, existe la caballerosidad, porque ningún mensaje de violencia les llega a los dirigentes de ambos clubes que se portaron de acuerdo a las circunstancias, sobre manera con River apoyando a Boca en la idea de no jugar porque le faltaban jugadores. Para aplaudir. Quizá lo único para aplaudir dentro de nuestro fútbol enfermo, de la sociedad que vive en un eterno nerviosismo por todo.

Y entra en juego todo aquí, entra que el fútbol viene mal hace rato, pero también fagocitado por una dirigencia política que maneja el país que hizo las cosas mal, y que hace que la gente viva con el peor de los nervios, el de no saber si puede comer todo el mes, él, sus hijos, su familia. Y a todo eso cierta gente lo lleva a la cancha, lo exterioriza ni bien puede. Y no lo vamos a justificar, obvio, pero lamentablemente es así, porque es indisimulable. Y a cómo está el país lo vemos todos, sin tener que leerlo, sino simplemente yendo a un supermercado o si se tiene la suerte de tener auto, a cargar nafta, por citar dos ejemplos.

Lamentablemente, de tener la postura, nos llevaría muchos años cambiar algo tan, pero tan difícil como es la mentalidad, la forma de vivir de mucha gente. Y por eso es que cuando alguien asume pide “unidad”. Pero en este país estamos unidos para algunas cosas y varias aplaudibles, por cierto. Pero en muchas estamos desunidos, creando grietas para todo y en todo sentido.

Entonces, no nos asombra ver lo que se ve, lo que pasa, pero sí lamentamos que la sufra gente que ama el fútbol, que ama a su equipo y que va simplemente movido por el sentimiento sano. Pero se lo arruina el que quizá tiene otros intereses, o el que simplemente no le importa nada, que cree, equívocamente, que la sociedad lo va a aplaudir por romper un vidrio o que va a ganar el partido porque lastimó a un jugador rival.

Quizá esto que escribo está desordenado, pero era imposible mantener la cabeza ordenada con todo lo que pasa en este país y encima otra vez el fútbol, que tanto queremos, nos vuelve a dar la mala nota, y ante los ojos del mundo. Debía y debe ser un gran espectáculo, porque River-Boca, Boca-River es el gran clásico del fútbol mundial, equiparado y hasta tal vez superando a tantos otros del mundo. Pero justamente ayer la palabra “mundo” quedó lejos otra vez, y es como que estamos fuera del sistema.

Se volverá a insistir hoy, organizándolo otra vez, pero no será lo mismo, porque el golpe de ayer, a mi, y creo que a todos, nos dejó casi nocaut, mareados otra vez. La toalla volvió a volar, lamentablemente, amigos.


Dejar un comentario