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La dirigencia del Club Sarmiento no paga más a quienes cobraban por alcanzar la pelota que se iba a la calle

Es la segunda vez en menos de dos meses que vándalos provocan destrozos en un tradicional club concordiense.

Otra vez manos anónimas provocaron daños en parte del mobiliario del Club Sarmiento, esto provocó indignación y desánimo entre sus habituales socios y concurrentes por lo que viene ocurriendo; pero desde la institución desconfían de quienes recuperaban la pelota cada vez que se iba a la calle, la devolvían y cobraban. Desde el club les dijeron “no hay mas pala” y curiosamente comenzaron los daños contra las instalaciones.

Enrique “Farol” Braga, presidente del club, dijo a cronistas de EL SOL que “estoy al frente de esta institución desde hace 12 años y en este momento estamos sufriendo todo tipo de desmanes dentro del predio, sobre todo de noche o de madrugada que es la hora que entran los vándalos, no solamente a robarnos sino a rompernos todo lo que nos cuesta tener con mucho sacrificio tratar de tener el club en orden como está”.

“Yo no puedo impedir que salten el muro y entren porque tengo que tener un sereno y nosotros no tenemos plata para pagar un sereno, no tenemos plata para pagar un canchero -aclaró- a todo este trabajo lo hace la comisión directiva y algunos jugadores que vienen a colaborar con el club. A esos bancos que rompieron los hicimos con un aporte de jugadores, de los técnicos y yo que represento a la comisión directiva. Nosotros gastamos más de $35.000 en eso y los rompieron, los volvimos a arreglar y los volvieron a romper todos de nuevo. Ahora van a quedar así porque no los vamos a arreglar más”, advirtió.

Braga afirmó que quienes producen los daños “son vándalos de acá alrededor del club porque no vienen de otro lado, son unos resentidos, eso que hacen es maldad, una cosa es que te roben y otra cosa es que te destruyan, eso ya es no querer a nadie”, dijo y expresó sus sospechas: “esto no es por una cuestión política, no es una rivalidad con algún club, no pasa por ahí, pasa porque hay gente, que cada vez es más, que te viene a pedir plata para alcanzarte la pelota, te cobran para cuidarte los autos, te cobran por todo, y a veces uno se cansa de esto y entonces calculo que viene por ahí. Esta gente vino a pedirme plata a mi casa y yo les dije que no, porque pagaba más de $500 cada vez que había fútbol a los que me alcanzaban la pelota que se iba a la calle. A partir de que no pagué más empezaron a suceder hace un mes y medio ciertas cosas raras en el club”.

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