Diario EL SOL Matutino Independiente (Concordia - Entre Ríos) "Un sello de calidad en la comunicación informativa"

Investigan el hallazgo de huesos en un edificio del Vaticano en Roma

La Fiscalía investiga si los restos humanos encontrados bajo el suelo de la nunciatura de la Santa Sede en la capital pertenecieron a Emanuela Orlandi, que desapareció hace 35 años sin dejar rastros.

La Fiscalía romana investiga si los restos humanos hallados el lunes bajo el suelo de la nunciatura de la Santa Sede en Roma pertenecieron a Emanuela Orlandi, la hija de un empleado del Vaticano que desapareció hace 35 años sin dejar rastros, informaron medios italianos.

Los huesos fueron encontrados durante los trabajos de renovación de la embajada del Vaticano en Roma y el hallazgo fue reportado a las autoridades italianas, informó a última hora de ayer el Vaticano en un comunicado.

El Fiscal jefe de Roma, Giuseppe Pignatone, abrió una investigación por homicidio y ordenó un análisis de ADN de los huesos para determinar la edad, el sexo y la fecha de muerte, según la nota del Vaticano.

 EL CASO 

Emanuela Orlandi, nacida en Roma, el 14 de enero de 1968, fue una adolescente de 15 años que desapareció en la ciudad de Roma el 22 de junio de 1983, en lo que luego fue considerado como un secuestro cuyo motivo no resulta todavía claro.

Tratándose de la hija de un empleado que trabajaba en la Ciudad del Vaticano, el hecho tuvo una gran repercusión en Italia y en el mundo entero, sobre todo después de dos intervenciones públicas del papa Juan Pablo II a favor de Emanuela.

Emanuela Orlandi era amante de la música. Fue secuestrada tras salir del instituto donde ensayaba.

Emanuela, aficionada a la música y de rostro angelical, desapareció sin que se supiera nada sobre ella. Su familia, desesperada, hizo llamados de todo tipo para intentar descubrir dónde se encontraba. Qué había pasado con ella. Su padre era Ercole Orlandi, quien trabajaba en la “secretaría particular del Santo Padre”, de acuerdo con lo que en su momento dijo el abogado de la familia, Egidio Gennardo. El letrado debió desmentir las versiones que decían que el hombre en verdad era un agente secreto vaticano.

LA SOMBRA DEL VATICANO

Desde la mañana de este miércoles, decenas de periodistas se arremolinaron en la entrada de la Nunciatura en Roma y nuevas hipótesis trataron de hacer encajar los huesos en el rompecabezas de la investigación.

De acuerdo con los reportes, los abogados de la familia Orlandi se mostraron sorprendidos por el hecho de que el solo hallazgo de los restos de una persona desconocida provocara una asociación directa con Emanuela.

Pero ya era tarde: nuevos rumores e teorías envolvían el viejo edificio diplomático del Vaticano en Roma.

De acuerdo con los medios locales, las sospechas de que se trate de la adolescente cobran sentido por una supuesta vinculación de Piero Vergari, el único sacerdote investigado por la desaparición de Emanuela, con esa oficina diplomática.

Aunque el Vaticano negó que el polémico prelado trabajara alguna vez en esa sede, el rumor dio paso a la ya conocida teoría que vincula la desaparición de la joven con la mafia, un escándalo de corrupción y la Curia Romana.

Hace 13 años, Sabrina Minardi, una amante Enrico De Pedis, el capo de la mafia siciliana asesinado en 1990, aseguró que ella misma por órdenes del mafioso había llevado a la joven al carro donde se consumó el secuestro.

Dijo que las claves estaban en la tumba de De Pedis, en la basílica de Sant’Apollinare, la iglesia de Roma, cerca de donde se vio a Emanuela por última vez.

El capo fue enterrado allí con autorización de Vergari. Se habían conocido cuando el cura era capellán de prisión donde cumplía su condena y la relación entre ambos dio motivos para una investigación judicial que concluyó con las mismas evidencias que comenzó.

En 2012, las autoridades italianas abrieron finalmente la tumba, pero no encontraron ningún rastro de Emanuela.

Vergari no fue el único vinculado dentro de la alta jerarquía de la Iglesia de Roma.

Minardi aseguró también que el secuestro se había realizado por órdenes de un arzobispo estadounidense, Paul C. Marcinkus, un expresidente del Banco del Vaticano que estuvo vinculado a un sonado escándalo de corrupción en la década de 1980.

Otras hipótesis también apuntan a un lado más sórdido y oscuro dentro de los muros del Vaticano.

RED DE EXPLOTACIÓN SEXUAL

Unos pocos días antes y el mismo año de producirse la desaparición de la joven Emanuela, desaparecía también en la ciudad de Roma otra joven quinceañera de nombre Mirella Gregori, en similares condiciones que Orlandi. El caso también ha quedado insoluto y envuelto en el mayor misterio desde entonces y ninguna otra explicación ha podido brindarse.

Los carteles que señalaban la desaparición de Orlandi y Gregori

En 2012, Gabriele Amorth, el conocido exorcista del Vaticano e influyente miembro de la Curia Romana publicó un libro sobre su experiencia expulsando demonios en la que contó, también, su versión sobre el misterio de la desaparición de Emanuela.

Amorth consideró que se había tratado de “un caso de explotación sexual”, vinculado a orgías que incluían a la policía del Vaticano y a diplomáticos extranjeros.

” (…) se organizaban fiestas en las cuales estaba involucrado como ‘reclutador de muchachas’ también un gendarme (policía) de la Santa Sede. Creo que Emanuela fue víctima de esto”, indica el texto.

“Nunca he creído en la pista internacional, tengo motivo para creer que se trató de un caso de explotación sexual con el consiguiente homicidio poco después de la desaparición y ocultamiento del cadáver (…) En estos hechos estaba también involucrado personal diplomático de una embajada extranjera ante la Santa Sede”, agrega.

Dejar un comentario