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Maratón en diputados para aprobar el presupuesto del FMI

El debate duraría aproximadamente hasta las 6 de este jueves. El bloque del gobierno tendría alrededor de 136 votos para avalar el proyecto y girarlo al Senado. El FPJ-PJ y el Frente Renovador va por el rechazo. La aprobación es prioridad ya que forma parte del acuerdo con el FMI. Hubo incidentes y detenidos en las calles y conatos de agresiones en el recinto.

La sesión comenzó con el quórum justo. El oficialismo consiguió el respaldo de diputados opositores del bloque Argentina Federal que responden sin miramientos a las órdenes de sus gobernadores. También aportaron los diputados del bloque que conduce Martín Lousteau. Los que dieron la sorpresa fueron los representantes del peronismo de San Luis. Ivana Bianchi, Karim Alume, Victoria Rosso y Andrés Vallone se sentaron en sus bancas para que comience la sesión. Esta llevó a que el gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, se sintiera “desilusionado” por esa actitud.

Mientras comenzaban las balas de goma y el gas lacrimógeno se distribuía entre los manifestantes, el responsable de defender el proyecto fue el presidente de la comisión de Presupuesto, Luciano Laspina del PRO, a quien se lo notó nervioso y con muchos fallos en la lectura de su discurso que en rigor debe ser realizado sin un texto escrito.

Laspina fue tal vez  el primer oficialista que justificó el presupuesto casi sin compartir un solo dato de los que suele incluir el proyecto. No dio proyección del valor cambiario o los millones que tiene planeado el Ejecutivo nacional invertir en obras públicas, educación o salud. Al contrario, recurrió a la herencia recibida para justificar el momento de crisis que vive el país. Habló del “descontrol fiscal” de los gobiernos kirchneristas y como consecuencia de ello aseguró que es imprescindible “equilibrar” las cuentas públicas.

El diputado sorprendió con algunas frases como que “la pobreza no baja porque en cada crisis genera una distribución de los más a ricos a los pobres”. Laspina se dio cuenta que se había equivocado y se corrigió al sostener que son los pobres los que financian a los más ricos pero eso no significó que el Presupuesto ofrecido mejorará las condiciones de los más desfavorecidos sino que lo utilizó para afirmar que una prueba de lo mal administrada que estuvo el país en los últimos 50 años.

Luego reconoció el “fracaso del gradualismo” que promovió el gobierno de Mauricio Macri pero, como todo integrante del macrismo, no habló de responsabilidades propias sino que sin más se lo adjudicó al “fracaso de un país con una larguísima historia de incumplimientos”.

La oposición caracterizó el proyecto de Presupuesto enviado por el Gobierno nacional como la corporización del ajuste que exige el FMI. En este sentido el primer diputado en expresar su rechazo fue Axel Kicillof. El ex ministro de Economía no se anduvo con rodeos y aseguró que este presupuesto “del último año del Gobierno de Macri” es “invotable” porque es un proyecto “de ajuste, de endeudamiento, de exclusión social, antifederal y antinacional… Las tiene todas, es un desastre. El último año del gobierno de Macri va a estar signado por un presupuesto vergonzoso”.

En esa línea, Kicillof reclamó por el texto del acuerdo que firmó el gobierno con el FMI: “Tienen que traerlo acá, por eso no se puede aprobar el Presupuesto. No puede ser que lo que hace este parlamento se decida allá en Washington, con el Fondo Monetario Internacional”, indicó.

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