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Un éxito: Aplauso para los juegos olímpicos

Lo organizativo y lo deportivo nos llenaron de orgullo.

¿Valió realmente la pena gastar millones (de dólares) en organizar los Juegos Olímpicos de la Juventud en Buenos Aires?. Definitivamente, sí. Y hay varias razones. Una, fundamental, es poder ver bien de cerca lo que es el movimiento olímpico, la organización y tener en nuestro país al futuro inmediato del deporte mundial. La segunda fue apreciar el nivel de la infraestructura que presentó la organización, realmente muy buena.

Parecía que estábamos mirando otro país, porque nos preguntábamos “¿de dónde salió esa pileta, ese estadio?”. La televisión mostró realmente cosas bellas y de gran nivel, como para ilusionarnos en un mañana poder tener a los Juegos Olímpicos de Mayores en nuestro país. Claro que la exigencia y los costos son mucho mayores, pero creemos que esta fue una prueba de fuego, y realmente se la superó notablemente. Y esto no es congraciarse con el gobierno de turno, para nada, porque el deporte está más allá de ello. Es más, estos Juegos llegaron en el peor momento del país, lo que bien pudo haber jugado en contra, pero fue todo lo contrario, la gente se volcó masivamente a ver cada deporte.

Era increíble ver todos los escenarios llenos y alentar a todos, como si todos supieran de todos los deportes. Sí, estoy pensando lo mismo que usted: la gente necesitaba desenchufarse un poco de lo cotidiano, de las noticias que no son nada alentadoras, el dólar, la inflación y demás, y apostar a alentar a estos chicos que son un futuro ahora muy cercano. Ellos nos obligaron a entender de Beach Handball, como se juega realmente un Básquet 3 x 3, cómo se juega el Beach Voley, el Futsal y demás deportes que no son tan populares y que aparecen en los Juegos Olímpicos para cautivarnos, y si hay un equipo o un jugador argentino que brilla, mejor aún.

Y por suerte fueron 11 Medallas de Oro, lo que es realmente un lujo para nuestro deporte y la esperanza que hay en él desde hoy, ya que ayer cerraron los Juegos. Claro que a esto hay que aprovecharlo con una política deportiva inmediata, con apuntalar a los grandes deportistas, que no solo son quienes ganaron el Oro, sino que en los que ganaron la Plata, el Bronce, y hasta algunos que no ganaron nada, hay potenciales grandes figuras y hay que ir marcándoles el camino con lo mejor posible. Por supuesto que los chicos, en Buenos Aires, tienen lo mejor para entrenar y lo han demostrado, aunque se puede ser mejor aún en infraestructura si es que se copian modelos. Aquí, en el mal llamado interior, tenemos el Centro de Desarrollo Deportivo del NEA, que tras el cambio de gobierno quedó estancado y está llamado a ser una cuna de figuras del deporte, cobijo para los que ya lo son y orgullo para nuestra ciudad. Pero está a medias todavía y cuando esté todo terminado habrá que seguir trabajando en un TODO para potenciarlo, cuidarlo y que allí se hagan grandes torneos, partidos, encuentros, lo que sea. O simplemente entrenamientos con lo que tienen mayores posibilidades, por su talento, de llegar a ser muy buenos. El Estadio Cubierto (del que se dice podría estar mal hecho y habría que corregir cosas), el Estadio de Fútbol, que tantos años lleva en “veremos”, y que parece ser un “juramento” del Intendente Enrique Cresto de terminarlo para que quede “jugable”.

Pero volvamos a los Juegos, a la maravilla que pudimos ver con una organización que todos han destacado, con muchísima gente trabajando en forma voluntaria para que nuestro país quede bien visto, aunque sea por esta demostración. Conocimos a chicos que realmente están en un gran nivel, que quizá de otra forma no sería posible, o no quisiéramos verlos, porque de jugar algún mundial aislado, un Panamericano u otro torneo sin tanta difusión, pasaría inadvertido. Sin embargo, aquí, con TyC Sports, TV Pública y DeporTV transmitiendo diez o doce horas de los Juegos Olímpicos, entró de prepo a nuestros hogares, y bienvenido sea poder descubrir otros deportes y poder disfrutar de los que ya conocíamos también.

Un ejemplo: es increíble el recambio notable que tiene el Hockey Femenino, ya que estas Leoncitas también ganaron el Oro y de allí varias pueden ser Leonas en un futuro muy cercano. Es bárbaro cómo se trabaja en ese deporte y en tantos otros. Nadie imaginó conocer a los chicos del Básquetbol 3×3 con el nivel que tienen, descubrir al hijo de Esteban De la Fuente, alguien tan querido en nuestra ciudad, y la manera en que la rompe. El pibe Ruesga, que se consagró como el único deportista en ganar dos Medallas de Oro, realmente tan increíble como merecido. El pibe Giordano, poco menos que el MVP del torneo y con futuro de grande a la vuelta de la esquina. Y así podemos enumerar a muchos deportes y deportistas más.

Para mí, sin exagerar, fueron unos Juegos Olímpicos de Mayores, porque en nada se diferenció en el nivel de los deportistas, en la televisación, en la organización, y hay que agregar el relato y comentario de gente que sabe, que nos ayudó a entender un poco más de qué se trata todo esto. Tuvimos 4 entrerrianos presentes, y el pibe Sasia con Medalla de Oro, nada menos, y al que todos lo dan como el gran atleta del futuro, ahora, en un rato, en un par de años, no tan lejanamente.

Fueron 142 deportistas (incluyendo un colombiano nacionalizado) los que nos representaron de la mejor manera, porque eran los mejores. Hubo preselección, de preselección y fueron quedando en el camino chicos que seguramente van a tomar impulso para reintentar, cada uno en su deporte, estar en un Juego Olímpico, o simplemente sobresalir en su deporte. Porque si en el Beach Voley hubo 200 chicos, y quedaron 2, por decir, estamos seguros que esos 2 le dedicaron la Medalla de Bronce a los otros 198, porque compartieron cosas y sus entrenadores, que también nos dimos cuenta que hay muchísimos y de primera línea, les han inculcado esa humildad y espíritu deportivo que deben tener, hoy y siempre.

Por eso, en mi caso, estoy feliz de que estos Juegos Olímpicos de la Juventud hayan venido a mi país, donde se hizo una Villa Olímpica, que ya se sabe qué utilidad tendrá desde hoy mismo, donde se construyó infraestructura acorde, donde se vivió una Apertura realmente increíble y que el mundo reprodujo en cada una de sus plataformas.

Un cierre, como se acostumbra, un poco más austero, pero igual de emotivo para decir no “adiós”, sino “hasta pronto”, porque Buenos Aires, Argentina, estuvo a la altura de todo esto. Y cómo no ilusionarnos con nuestro país, con nuestro deporte, con nuestro futuro, habiendo visto tantos deportistas genuinos, bien nuestros, a los que quizá volvamos a ver aquí no más, a la vuelta de la esquina, en Tokio mismo dentro de dos años. Y ya no es tanto soñar, sino valerse de la realidad que vimos que, insistimos, nos llena de alegría y orgullo.

Ojalá mi Concordia se vea en ese espejo y podamos tener no sólo a Federico Bruno, a Leandro Blanc, sino a varios más que sigan la huella, la de ellos y la de los tantos chicos que tuvimos el deleite de ver durante doce días. Olvídense de Macri, de cómo está hoy el país, y digamos lo que hay que decir: Felicitaciones a quienes hicieron estos Juegos posible. Ni más, ni menos.

Por Edgardo Perafán.

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