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Preso por robar pero no por matar: Detienen a uno de los procesados por el homicidio de Facundo Ferreira tras participar de un robo

Nicolás Montes de Oca es uno de los policías tucumanos acusados de matar a Facundo de 12 años en marzo pasado. Estaba en libertad y fue detenido por participar en un robo junto a otras personas que se movilizaban en moto.

Nicolás Montes de Oca, uno de los dos policías tucumanos acusados por el asesinato del niño Facundo Ferreira, fue detenido por robarle la cartera a una mujer en la ciudad de Lastenia, al este de la capital provincial. El agente estaba en libertad a pesar de que sobre él pesan cinco pedidos de prisión preventiva por el delito de “homicidio agravado” solicitados por la querella y la fiscalía que investiga el fusilamiento del niño de 12 años, ocurrido en marzo pasado.

Cuando el viernes cometió el arrebato, el policía de la Motorizada 911 se encontraba de civil junto con varias personas, todas movilizadas en motocicletas. Luego fue detenido bajo el cargo de “robo en banda agravado” y, por pedido de la fiscal Adriana Reinoso Cuello, se encuentra aprehendido y con pedido de prisión preventiva, una condición que había sido rechazada por los jueces Facundo Maggio y Víctor Manuel Rougés en la causa por el asesinato de Facundo.

El 8 de marzo pasado, Montes de Oca conducía la moto desde la cual, junto con su colega Mauro Díaz Cáceres, se le disparó y mató por la nuca al niño que iba con su amigo Juan, que eran perseguidos por el mero hecho de “circular en moto en forma sospechosa”. Ambos policías continuaban en libertad.

“Es evidente la selectividad del sistema penal, ya que la misma persona imputada con numerosa prueba por homicidio agravado y por entorpecimiento de la investigación, no estuvo detenido ni un minuto detenido” por el crimen de Facundo. “Sin embargo ahora que lo encuentran en un motoarrebato quedará detenido y seguramente con prisión preventiva”, afirmó a Página/12 Emilio Guagnini, de Abogados del Noroeste por los Derechos Humanos (Andhes), que representa a la familia Ferreira.

Pero el policía detenido anoche por un delito menor y en flagrancia no solo es cuestionado por el fusilamiento del niño sino por haber comandado ese procedimiento luego de haber consumido marihuana y cocaína, tal como lo determinaron los peritajes de esa causa. “Es una vergüenza para la fuerza policial tener estos miembros en sus fuerzas y que los mantengan en funciones”, lamentó Guagnini.

“Vamos a evaluar la posibilidad de un nuevo pedido de prisión preventiva en la causa –adelantó el abogado-, porque de ser este hecho un ‘motoarrebato en banda’, ya tendría dos posibles causas por delitos no excarcelables y eso aumenta el riesgo de fuga.” Según la causa judicial, antes de gatillar la bala de plomo que entró por la nuca de Facundo, Montes de Oca y Díaz Cáceres habían disparado balas de plomo contra los niños. Así lo probaron las múltiples heridas que la autopsia detectó en la espalda del niño y en los peritajes médicos hechos a Juan, de 14 años.

Guagnini sostuvo que esta suerte de paradoja del policía detenido por robar pero no por haber matado le genera “un alto nivel de impotencia y una sensación de impunidad muy grande para con los casos de gatillo fácil”. A la vez, sostuvo que esto se vincula “con la línea que baja desde el Ministerio de Seguridad nacional hacia las provincias con la que se intenta justificar todos los actos de la fuerza policial en cualquier circunstancia”.

“Es evidente que cuando un delito lo comete un miembro de la fuerza en funciones, los criterios se hacen más flexibles que para cualquier ciudadano común. El uniforme los protege”, concluyó el abogado.

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