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Conmemoración encuentra a los jubilados más pobres

El 20 de septiembre de 1904 se sancionó la primera ley de Jubilación (Nº 4349), correspondiente agentes civiles del estado. Esta ley reconoció por primera vez el beneficio previsional y por ello se conmemora el Día del Jubilado. Ayer por la tarde, en el centro de Andrade al 300 los abuelos celebraron su día con diferentes actividades y EL SOL pudo dialogar con ellos para conocer desde su palabra como viven actualmente los pasivos.

Raúl, de 78 años, comentó a EL SOL que, en su caso, tienen un fondo común con sus hijas, que viven con él, “somos muy austeros, a la gente no le alcanza y todos los días le buscamos la vuelta”.

Graciela, con 70 años, cuenta que la situación es muy complicada, “soy una privilegiada porque soy sana, no tengo que andar con remedios, pero vemos a mucha gente que no tiene cobertura de medicamentos porque no les alcanza, hay gente que se priva de muchas cosas, si antes comprabas un kilo de milanesas ahora compras medio, la leche tomas las más barata y si comprabas un kilo de fruta ahora compras una banana o una manzana”.

En la complejidad de la situación, describió que hay abuelos que resignan de la cena, “como no te alcanza con la mínima para llegar a fin de mes hay abuelos que hacen una comida diaria y de noche no cenan, es triste pero es así”.

Otra particularidad es que muchos jubilados, con todas sus limitaciones, ayudan a sus hijos que están sin empleo. “Otra realidad es ayudar a los hijos sin trabajo por más grande que sea uno nunca deja de ser padre y todo está complicado”, agregó.

Ana María, con 80 años, gana la minina de 8000 pesos y nos cuenta que hay jubilados que tienen que salir a trabajar porque esos haberes son insuficientes con la inflación y el aumento del costo de vida. “Otros no pueden, están enfermos, el PAMI no cubre todo y aquellos a los que el cuerpo les da mejor salud salen a trabajar, a hacer cobranzas, a ayudar en algún negocio. Hay muchos jubilados que están trabajando”.

En el terreno de las privaciones, hay abuelos que dejan de comprar comida, “antes te podías comprar un chocolate o vino, ahora la carne no se come porque es lo más caro”.

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