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Se cumplieron nueve años del homicidio de Francisco Barreto y Marta Cabral

Las víctimas fueron el sargento Pablo Francisco Barreto (padre de dos hijos, con 12 años de antigüedad en la fuerza y numerario de la comisaría 8ª) y la remisera Marta Susana Cabral.

Un efectivo de la Policía de Entre Ríos fue el autor del doble crimen, del que fueran víctimas un policía que custodiaba una iglesia y una remisera. Este jueves se cumplieron 9 años de ese sangriento hecho. El juicio, en el que le otorgaron pena de reclusión perpetua, se llevó a cabo en el 2010.

Los vecinos  escucharon disparos en cercanías de la iglesia «Nuestra Señora de Fátima». Fue allí que  encontraron el cuerpo sin vida de un sargento, de 35 años, que se encontraba custodiando la parroquia y a pocos metros, hallaron el cadáver de una mujer, de 49 años, que se desempeñaba como remisera.

En ese momento, un auto Fiat Uno salió a toda velocidad de las inmediaciones y ante la sospecha de estar ante la presencia del asesino comenzaron a perseguirlo. Tras un corto trayecto, el vehículo efectuó una mala maniobra y volcó, pero la sorpresa mayor se produjo cuando al querer detener al conductor, que presentaba heridas cortantes, establecieron que se trataba de David Sotelo, de 26 años de edad, agente de Policía con prestación de servicio en la Sección Cuerpo y Guardia de la Jefatura Departamental Concordia.

*** CUERPOS BALEADOS ***

De acuerdo a lo publicado por El Sol en ese momento, todo se desencadenó cerca de las tres de la madrugada de ese domingo, cuando los agentes que recorrían la zona en un patrullero fueron convocados hacia el barrio Sarmiento, ya que frente a la iglesia, en la esquina de las calles Moulins y Nuestra Señora de Fátima, se habría registrado un tiroteo.

De inmediato se movilizaron al lugar y se toparon con un colega tirado en el piso, asesinado de dos balazos en la cabeza y luego, el cuerpo de una mujer, oculto entre unos pastizales, que también presentaba un impacto en el cráneo. Con los datos preliminares salieron en la búsqueda del autor de ambos asesinatos, al que comenzaron a perseguir, cuando pretendió escapar de las inmediaciones de la escena del crimen.

El asesino volcó en la esquina de 57 y Córdoba, en el barrio Constitución, y los policías del patrullero lo detuvieron y descubrieron que se trataba de un efectivo, que intentó asaltar a la remisera, a la que abordó a la salida de un boliche bailable, para quitarle el auto. El hecho quiso ser impedido por el sargento y allí se desató el tiroteo, que arrojó el saldo de dos víctimas fatales.

El policía abatido prestaba custodia frente a la iglesia, debido a que tiempo atrás, por hechos vandálicos protagonizados por desconocidos que quisieron entrar al lugar y por lo tanto, se decidió apostar vigilancia en forma permanente.

Imagen: Por un lado, el vehículo en el que huyó y luego volcó Sotelo. En el otro lado, Pablo Barreto tenía 12 años de antigüedad en la fuerza.

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