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MENOS CELULARES, MÁS CREATIVIDAD: El proyecto educativo que promueve la lectoescritura en la era digital

Lorena Luna es docente del  primer grado “B” de la escuela N° 71 “Independencia” concurrió a la redacción de El Sol para invitarnos a su escuela, para contarnos de una idea que desarrolló para promover el hábito de la lectura en la familia ya que siempre estaba el celular de por medio.

“Los chicos siempre nos pedían que les leyéramos cuentos, en sus casas no había momento para la lectura porque siempre sus papás estaban con el celular o la tablet , entonces tratamos de leer libros para que todos puedan contar y armar una historia con sus familias”, narró .

Mediante una serie de preguntas a cada uno la docente logró que sus alumnos construyan personas e historias junto a sus familias, el resultado fue sorprendente. “Todos se entusiasmaron, tanto ellos como sus familias y pude conocerlos aún más, sus sentimientos sus ideas  y nos demostraron que son seres muy capaces, más allá de la situación de cada uno y sus entornos demostraron penamientos y cosas hermosas”.

Lorena Luna hizo extensiva la invitación al cuerpo directivo para compartir los trabajos de los chicos y tuvo el apoyo de los superiores y eligieron a El Sol para contar el proyecto que es una realidad de niños lectores y escritores.

“En la adversidad, en los momentos difíciles, están importante la lectura que nos permite ver que todos somos capaces, tuve una docente que me motivo mucho a leer y en honor a ella queremos realizar esta experiencia para ellos”, señaló.

Los chicos pudieron hacer juguetes de cartón de los personajes de sus propios cuentos, la directora del establecimiento calificó como gratamente positiva la idea de involucrar a la familia en la lectura y en la escritura de los cuentos, “la lectura debe recuperarse como valor, estamos conformes con esta idea queremos transmitirla a los otros grados en un efecto multiplicador”, sostuvo.

A continuación compartimos uno de los trabajos que los chicos seleccionaron para los lectores de El Sol.


Robot, el león

Robot era un temible león de la selva, todos le tenían mucho miedo, lo que nadie imaginaba es que en realidad era un león muy bueno, pero como no se acercaban a él no lo sabían.

Hacía mucho tiempo planeaba viajar a la ciudad y quería hacerlo en tren, porque siempre escuchaba el “chucu-chucu” de su pasar y pensaba en lo lindo que debía ser.

Un mañana se puso el sombrero que un cazador había perdido en la selva, fue hasta la estación y esperó muy ansioso; cuando el tren se detuvo, subió muy tranquilo y sacó su boleto. Al maquinista le llamó la atención este educado león de sombrero pero lo dejo pasar esperando que nadie comience a gritar como ocurría cuando lo veían. Para suerte de Robot ningún pasajero se dio cuenta de su presencia porque todos estaban ocupados mirando sus celulares.

El viaje fue como lo había imaginado, desde una gran ventanilla podía verlo todo mientras dejaba atrás su querida selva. El problema comenzó cuando el tren paró en la estación y debía bajar, apenas asomó su enorme cabeza todos empezaron a gritar y del susto perdían sus celulares, corrían como locos, se caían, se levantaban y llamaban a los bomberos, entonces Robot también empezó a correr para alejarse y en esa corrida la gente pensaba que Robot los perseguía.

Muy cansado pensó que tendría que volver a la selva por el gran lío que había armado, pero como tenía mucha sed se detuvo y toco el timbre de una casa, salió un niño que al principio un poquito se asustó pero apenas lo miro a los ojos pudo ver lo que nadie veía, que Robot era un león muy amigable, lo invitó a pasar, tomaron la leche con pan con manteca, miraron tele y jugaron hasta que llegó la noche y así partir sin asustar a nadie.

Cuando Robot llegó a su casa no dejaba de pensar en su aventura por la ciudad y en todo aquel revuelo que había armado, hasta le daba un poco de risa pero lo que nunca olvidaría era haber conocido a ese niño que pudo ver cómo eran sus verdaderos sentimientos y eso lo hacía muy feliz por eso le prometió volver pero esta vez sin hacer tanto lío. Y, colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

Autores: Alumnos de primer grado de la escuela N° 71 “Independencia”.

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