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Le robaron el violín, un recuerdo de su hermano fallecido en un accidente

El joven músico Quique San Miguel relató a EL SOL el increíble robo que padeció mientras circulaba en moto en horas de la noche del sábado, cuando desde otro rodado dos delincuentes le arrebataron un violín. El instrumento de cuerdas pertenecía a su hermano Julián, quién era un reconocido músico de nuestra ciudad que falleció en Buenos Aires.

“Frené para dar paso porque venía una camioneta, esto fue en Avellaneda, entre Laprida y Alvear, en un segundo me arrancaron el violín que llevaba como una mochila de una correa, cuando me di cuenta se escapaban a   gran velocidad”, contó.

San Miguel comenzó a perseguir a los ladrones con la mala fortuna que sufrió el reventón de un neumático, “los seguí, cuando doblaron en San Lorenzo le pegué una llanteada y a la cuadra se me pinchó la rueda, los chorros siguieron hasta la Universidad y después doblaron por Ricardo Rojas y los perdí”.

“Me pregunto para qué quieren un violín, es muy poca la gente de la ciudad que sabe tocar ese instrumento, nosotros pedimos que lo recuperen o lo devuelvan, para nosotros tiene un valor sentimental, pertenecía a mi hermano Julián San Miguel (foto), quien falleció en Buenos Aires en un accidente en el subte, era su violín, por eso queremos recuperarlo”, indicó conmovido.

Por último, por si alguien tiene información del instrumento, compartió sus teléfonos 345-6253050 / 4226265 / 4222121.

 ATROPELLADO POR EL SUBTE EN BUENOS AIRES 

La trágica muerte de “Chatón”, como se lo conocía Julián San Miguel, ocurrió allá por el año 2011. Llevaba años tocando en los vagones de las líneas B y D del subte porteño, y lamentablemente fue atropellado cuando intentó cruzar de andén. Tenía cerca de 35 años.

En Buenos Aires el hecho fue muy lamentado por todos los viajeros del subte, quienes día a día disfrutaban de las interpretaciones de “Chatón”, quien tocaba su instrumento para luego pasar la gorra entre sus compañeros de viaje.

Según señalan algunos medios capitalinos, era conocido como ‘el violinista de rulitos‘ que alegraba el viaje de los pasajeros entre las estaciones Malabia y Leandro N. Alem de la Línea B, donde tocaba desde temas de Metallica hasta los autores más clásicos.

 

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