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Hijo del ex presidente de facto Roberto Viola entre los 128 procesados por el fraude a ATER

Ayer se conoció la lista de 128 procesados por la Justicia Penal de Paraná por la comisión de los presuntos delitos de fraude contra el Estado, mediante una maniobra realizada por ex funcionarios de la ATER que “borraban” las deudas de las computadoras del organismo recaudador con el concurso varios empleados infieles y dos contadores de Concordia.

En el extenso listado hay otros concordienses, algunos muy conocidos por su actividad comercial, financiera o de servicios. Aunque sobresalen nombres como el de Roberto Eduardo Viola (“Robertito”) que hoy tiene 63 años y vive en Buenos Aires, donde había jugado al fútbol en Atlanta y era dueño de dos concesionarias de autos importados y una parrilla “Las Tejas”.

Se le imputa al hijo del ex presidente de facto haber defraudado al Estado Provincial en una suma de alrededor de $ 400 mil pesos, como se sabe “Robertito” es hijo de Nélida Giorgio de nuestra ciudad, quien se casó cuando Viola era subteniente del Ejército en Concordia y las propiedades cuyos impuestos inmobiliarios fueron cancelados mediante ese ardid son las familiares y otras que fueron adquiridas por su padre cuando ascendía en la carrera militar que lo llevaría a la presidencia de facto y luego a ser enjuiciado y condenado por delitos de lesa humanidad, fue beneficiado por el indulto de Menem.

 ENAMORADO EN CONCORDIA: 

Roberto Eduardo Viola había nacido en 1924 y con 23 años se casó con la concordiense Nélida Giorgio con quien tuvo dos hijos: Silvia Nélida (en 1949) y Roberto Eduardo (nacido en 1954).

 HISTORIA DE UN GENOCIDA: 

Viola logró importantes ascensos a partir de diciembre de 1973, cuando fue nombrado por el teniente general Leandro Anaya como Secretario General del Ejército, cargo que ocupó hasta mayo de 1975. En agosto de ese año, el teniente general Jorge Rafael Videla lo nombró Jefe del Estado Mayor, desde donde participó en 1976 en el golpe de Estado contra Isabel Perón. El 31 de julio de 1978, Jorge Rafael Videla lo ascendió a Teniente General y se convirtió en Comandante en Jefe del Ejército, pasando a integrar la Junta Militar que gobernaba el país junto al presidente de facto.

Viola reemplazó a Jorge Rafael Videla a causa de tensiones en el seno de la cúpula militar, insatisfecha con la incapacidad de este último para estabilizar la situación económica y la intranquilidad civil. Viola, partidario de la línea blanda, alejó a los colaboradores inmediatos de Videla e inició una apertura parcial a la reincorporación de políticos de carrera y técnicos civiles a cargos públicos con miras a establecerse en el poder hasta 1985. Las circunstancias permitieron que la CGT se reorganizara y movilizara bajo la dirección del sindicalista Saúl Ubaldini, aún pese a la prohibición legal.

Las medidas económicas del gobierno de Viola se mostraron igualmente ineficientes. En vista de las repetidas devaluaciones del Peso Ley 18.188 frente al dólar impulsadas por el ministro de Economía José Martínez de Hoz durante el gobierno de Videla, era marcada la preferencia por la compra de divisas; incluso los pequeños ahorristas optaban por la tenencia de moneda extranjera y evitaban invertir en el país.

El ministro de Economía designado por Viola, Lorenzo Sigaut, aseguró al ocupar el cargo que “el que apuesta al dólar, pierde”. Días más tarde realizaría una devaluación (del peso con respecto al dólar) del 30 por ciento, en un intento desesperado de atraer inversión internacional. La inflación de 1981 alcanzaría el 131% interanual.

Los fracasos en materia económica y las perspectivas aperturistas del gobierno de Viola llevarían a la constitución de la Multipartidaria Nacional por parte de los principales partidos políticos, buscando la realización de elecciones. La muerte de Ricardo Balbín, quien durante años había sido presidente de la Unión Cívica Radical, constituyó una ocasión de manifestación pública en favor de la democracia.

El día sábado 21 de noviembre de 1981 la junta militar declara a Roberto Eduardo Viola como incapacitado de ejercer sus funciones de Presidente de la Nación Argentina debido a «problemas de salud», en su lugar es nombrado frente al poder ejecutivo su ministro del interior Horacio Tomás Liendo hasta el 11 de diciembre de 1981, cuando la junta decide remover a Viola de su cargo.

 EL HIJO DEL DICTADOR 

Roberto Eduardo Viola es hijo del ex teniente general Roberto Eduardo Viola, que reemplazó a Jorge Rafael Videla en 1978 como comandante en jefe del Ejército y luego en la presidencia de la Nación.

Fue entonces presidente de facto entre el 29 de marzo y el 11 de diciembre de 1981 y uno de los hombres con mayor peso político luego del golpe de Estado de 1976, cuando el terrorismo de Estado se adueñó del país. En el juicio a las juntas militares fue condenado en diciembre de 1985 a dieciséis años y seis meses de prisión por su responsabilidad en ochenta y seis secuestros, once torturas reiteradas y tres robos. Sin embargo, su estadía en prisión no duró mucho: por el indulto del presidente Carlos Saúl Menem recuperó la libertad a fines de 1990. Falleció el 30 de septiembre de 1994.

Roberto Eduardo Viola, hijo del ex dictador homónimo, es el cuarto parado desde la izquierda.

Como mediocampista, Roberto Viola (h.) comenzó en 1966 en fútbol infantil con su categoría, la 1954. Aquel equipo lo integraban también Darío Tessori y Osvaldo Catalano, que también llegarían a la Primera de Atlanta. En 1968 pasó a Novena División, al año siguiente a Octava -donde ya se sumaron otros compañeros, como Ricardo Aniceto Roldán, Rafael Almeida y Raúl González-, y luego también comenzó a practicar básquet en los equipos de la institución, paralelamente al fútbol. En 1970, como se señaló, integró el plantel de Cadetes, junto con Jorge Daniel Toscano.

A fines de 1972, cuando ya había dejado el básquet, le llegó la gran oportunidad en el fútbol: debutó en Primera junto con varios juveniles en las últimas dos fechas de la Reclasificación de Primera A. Su primer partido fue el 23 de diciembre, en el Viejo Gasómetro, Atlanta 3 – Banfield 3, cuando a los 69′ reemplaza a Ricardo Roldán.

Recién en el torneo Nacional de 1974, tuvo la oportunidad de volver a jugar en la Primera integrando un plantel conformado por futbolistas amateurs, que disputó todo el certamen por un conflicto que la dirigencia de Atlanta mantuvo con los profesionales.

En total, la campaña de Roberto Viola en el primer equipo bohemio comprendió doce partidos (dos en 1972 y diez en 1974) y tres goles convertidos, uno de ellos de penal. Fue expulsado en una ocasión y el entonces arquero de San Martín (Mendoza), Enrique Reggi, le atajó un penal.

A principios de 1975 tenía que firmar su primer contrato pero quedó libre. Estuvo a punto de quedar en Lanús, pero finalmente recaló en Defensores de Belgrano, en Primera B, donde actuó entre 1975 y 1976 (veintiocho presencias y cuatro goles). Paradójicamente, en el segundo año de su paso por el equipo rojinegro, ya funcionaba justo enfrente de la cancha donde Roberto Viola (h.) entrenaba y jugaba el campo de concentración más grande del país, dependiente de la marina y emplazado en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA).

 EL CLUB DURANTE LA DICTADURA

En 1999, se publicó Bohemios, de Enrique Martín (Buenos Aires, 1953). Periodista e hincha de Atlanta, el autor pasó su niñez y juventud en el club, por lo que fue testigo privilegiado de los hechos que allí sucedieron en las décadas del 60 y el 70, los cuales son narrados en la novela.

El relato se presenta en forma de un monólogo cuyo interlocutor es el Gallego, que, como no podía ser de otra manera por entonces, atiende un bar. Así desfilan personajes bien representativos del club y del barrio -muchos aparecen con apodos o con sus apellidos ligeramente modificados-, y la realidad de un país que se dirige rumbo a una larga y sangrienta noche.

En distintas partes del libro hay párrafos que aluden no sólo a Jorge Daniel Toscano, sus padres y Roberto Eduardo Viola (h.), sino también a otras personas allegadas al club o a sus asociados que sufrieron la represión, tales los casos de la hija del ex presidente Amadeo Altamura, secuestrada y liberada, y de una ex novia del hijo del dictador, asesinada por la Triple A durante el gobierno constitucional de Isabel Martínez de Perón.

A continuación transcribimos dichas partes de la novela escrita por Enrique Martín:

“[…] o cuando va a King con Robertito (Roberto Eduardo Viola, hijo). El hijo del coronel es habitué de ese cabarute y anda con una morocha espectacular, Liliana, que estudia sicología y no tiene pajaritos en la azotea. Nada que ver con él. El yanqui -le dicen así porque vivió unos años en Norteamérica cuando el viejo cumplía allá con los deberes-, bueno, Roberto, está en otra, tira plata a la marchanta, y saca a pasear a los amigos del club en un Falcon negro del Ejército.

Lo malo es que así está descuidando el fútbol. Ya lo pusieron varias veces en la tercera y la rompió de ocho, pero todo le viene demasiado fácil, y esa no es la historia clásica de los jugadores. El padre, que fue director del Colegio Militar, le da todos los gustos y él no se mezquina nada, salvo yugar, se entiende, porque nunca laburó. Bueno, en eso no inventó nada. Cayó en el barrio indicado para no sentirse distinto. Vive en Coronel Díaz y Paraguay, pero no lo sacás de Villa Crespo.

En la imagen del costado el hijo del general gozando de su amistad con su perro.

 LOS FRAUDES DEL HIJO DEL EX PRESIDENTE DE FACTO 

Según el extenso y bien documentado texto judicial, surge al punto : 36° ROBERTO EDUARDO VIOLA, a quien, por este mecanismo fraudulento, se benefició, registrándole como pagadas por compensación tributaria, el 07/05/2014,las deudas tributarias que mantenía con el Estado Provincial por el Impuesto Inmobiliario, por la Partida No 14 030035 6, anticipo Anual 2014; y por Partida No 14030035 6, anticipo del Plan de Financiación de pago realizado en el año 2014, mediante acogimiento No 182620141710905; maniobra que perjudicó a la Administración Pública Provincial en PESOS TRESCIENTOS VEINTIDOS MIL DOSCIENTOS SETENTA Y CUATRO CON VEINTE CENTAVOS ($322.274,20).

Y luego al punto 78: nuevamente nombra VIOLA ROBERTO EDUARDO a quien, por éste mecanismo fraudulento, se benefició, registrándole como pagadas por compensación tributaria, el 17/08/2010 las deudas tributarias que mantenía con el Estado Provincial por impuesto -Inmobiliario: por la Partida No 14 030035 6 periodos 1 a 4 del año 2010 y cuotas 1 a 12 del acogimiento No 052320101177980 a la moratoria Decreto No 127/2010;maniobra que perjudicó a la Administración Pública Provincial en PESOS SETENTA Y OCHO MIL OCHOCIENTOS SIETE CON SESENTA Y CUATRO CENTAVOS ($78.807,64). Es decir que se le imputa al hijo del General, un fraude de unos $ 400.000 por los cuales debe notificarse e instrumentar su defensa.

Se estima que las propiedades de la familia Giorgio-Viola son inmuebles importantes lo que justifica el avalúo fiscal cuyo inmobiliario no pagó el heredero y por cuya omisión fraudulenta deberá ahora responder en la capital provincial.

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