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Sábado 25 de Marzo del 2017 - 04:52

Brasil: El presidente en el centro de las confesiones de Odebrecht

El mandatario busca evitar quedar involucrado en el pago de coimas de la firma de construcción.

El presidente Michel Temer tiene por delante una prioridad casi absoluta: evitar que las delaciones de los ejecutivos de Odebrecht lo coloquen al borde del abismo. El jueves Marcelo Odebrecht, heredero y ex ceo del holding, dio un testimonio ante el Supremo Tribunal Electoral. Lo habían convocado para que confirmara si efectivamente hubo o no “caja 2”, es decir recursos no declarados ante la justicia, en la campaña electoral de octubre de 2014.

En aquel momento, el político fue compañero de fórmula de Dilma Rousseff como su vice. El empresario brasileño ratificó las confesiones de un ex directivo de la constructora: Claudio Melo, quien ya había mencionado a Temer y su grupo como receptores de fondos irregulares.

Pero además brindó otro dato. Aun cuando Odebrecht negó, taxativamente, cualquier conversación con Dilma sobre financiamiento de la campaña, por otro lado aseguró que la ex presidenta debía saber de los pedidos de aportes que eran, según dijo, depositados en una cuenta a la que tuvieron acceso “interlocutores” de la ex jefa de Estado, cuyos nombres sin embargo no mencionó.

Afirmó también que dos ex ministros de los gobiernos del PT tuvieron acceso, en distintos momentos, a una cuenta donde la constructora depositaba las “contribuciones” a esa agrupación política entre 2008 y 2014. Se trata de Antonio Palocci, alto funcionario en el gobierno de Lula y después en el de Dilma, y Guido Mántega, el más “longevo” de los gobiernos petistas (estuvo en funciones a lo largo de 12 años).

En relación al actual comandante del Palacio del Planalto, el ex ejecutivo Marcelo Odebrecht relató, en forma pormenorizada, el convite que le había hecho Temer para cenar con él en el Palacio de Jaburú, residencia oficial del vicepresidente brasileño. La reunión ocurrió a mediados de 2014 y en ella, de acuerdo con el testimonio del delator, hubo una “alusión genérica” a los aportes que debería hacer el holding a la campaña tanto de Temer cuanto de varios caciques del PMDB, el partido que hoy está en el gobierno. No fue necesario mencionar valores por que éstos ya habían sido acordados previamente por las huestes del presidente brasileño.

Esa “mención genérica” de los aportes de campaña, a la que aludió Odebrecht, dejaron “mucho más tranquilo” al actual jefe de Estado, según relatan algunos de los medios brasileños. El alivio vendría, dijeron, de la posibilidad de cargar todas las culpas en las espaldas del actual jefe de gabinete: Eliseu Padilha.

Fue el propio heredero de la constructora quien habló de este ministro como el hombre que se encargaba de las negociaciones específicas. Fue él quien arregló con el delator Claudio Melo el “pago” de 5 millones de dólares que debían abastecer al grupo dirigido por “el cacique” Temer, en palabras del propio Marcelo. Ahora se sabe, por otras fuentes, que esos recursos no fueron depositados en cuenta alguna sino, prudentemente, entregados “en mano”.

Hay quienes piensan que la salvación de Temer como presidente “es factible”. El juez del tribunal electoral debe todavía convocar otros dos delatores del grupo para confirmar “si hubo o no” transferencias irregulares de financiación electoral. El juez Herman Benjamín, que lleva esta causa, irá a escucharlos el lunes próximo. Medios brasileños como Folha de Sao Paulo sostienen que el magistrado está dispuesto a resolver con rapidez si revoca, o no, la fórmula electoral Dilma-Temer por manejo indebido de fondos de campaña.

A ese apuro los abogados de Temer le opondrían una estrategia de dilación: llevar el juicio hasta el año próximo, cuando ya carezca de todo sentido. Las presidenciales son, justamente, en octubre de 2018. Quién presentó el pedido para que fuera anulada la elección de 2014 fue el socialdemócrata PSDB, quien planteó esa demanda en 2015. Acusaron a Dilma y Temer de “cometer abusos de poder económico y político” durante la batalla electoral.

Dijeron, también, que el dinero que permeaba la dupla procedía de las coimas de Petrobras. Esta última parte es muy difícil de probar, tanto que el rival de ambos en la época: el senador Aécio Neves, podría también ser incriminado, pues según Odebrecht él también recibió recursos en gran cuantía.

Es difícil imaginar la fisura que puede abrirse delante del presidente brasileño cuando se hagan también públicas las delaciones del grueso de los delatores de la constructora (son 77 en total). Sin embargo, algunos analistas juzgan que no es imposible la casación del mandato de ambos. La única y real defensa que tiene Michel Temer es el caos que crearía su salida. Nadie imagina, en el mundo político, quien sería el sustituto.

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