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Caerá bajo el martillo judicial la planta de Citrícola Ayuí S.A.

La planta en Villa Zorraquín de la CITRICOLA AYUI, del grupo Narváez, se subastará en Concordia cinco días antes de la navidad tras el fracaso de la venta a un holding chino.

Dicha operación fue presentada en sociedad por el ex gobernador Sergio D. Urribarri junto a los compradores orientales y el presidente de la compañía, el famoso “colorado” y ex diputado Francisco De Narváez, a quien nunca se vio en la zona para atender a los obreros que se cansaron de hacer piquetes con cortes de la Avenida Monseñor Rösch, frente a la planta que ahora caerá bajo el martillo de Marcos Roisman con una base de $ 52.871.304,36 – aunque si no hubiera postores a la media hora se reducirá su base a $ 39.563.478,27.- y si igualmente no hubiera interesados se rematará sin base y al mejor postor.

No es la única propiedad que tiene la Citrícola Ayuí, y en este caso sale a remate por pedido del Banco Nación quien es acreedor hipotecario de la propiedad que tiene 21 hectáreas y, según anuncia Roisman, tiene 12 mil m2 de galpones con playas de carga, cámara frigorífica, oficinas, etc.

Citrícola Ayuí nació en 1962 en Concordia, y hasta la década del 80 perteneció a la familia Sambiasi, que se la vendió al “colorado” De Narváez. La empresa cuenta con una superficie plantada de 1600 hectáreas en las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Misiones, que suman más de 600.000 plantas de cítricos, según información proporcionada por la empresa cuando estaba en venta.

Los problemas que enfrentó la Citrícola Ayuí se enmarcan dentro de la crisis de la mayoría de las economías regionales. Los productores locales están muy golpeados por la pérdida de competitividad de su negocio, que vive una tormenta perfecta en la que se combinan el retraso cambiario del peso con las fuertes devaluaciones que sufrieron en los últimos meses el real en Brasil y el rublo en Rusia, principales destinos de los cítricos argentinos.

A estos factores se suma la mayor oferta de países competidores, como Perú y Sudáfrica, que provocaron una baja en los precios internacionales de la fruta.

Los chinos no pusieron los dólares y no se sabe si en la fallida operación el Estado entrerriano no arriesgó 20 millones de pesos para hacer factible el acuerdo de venta que luego naufragó.

De acuerdo con un estudio de la Sociedad Rural, las exportaciones de los principales cítricos sufrieron fuertes caídas en los últimos años. En el caso de la mandarina, en 2009 las exportaciones argentinas representaban el 6% del comercio mundial, y cinco años después su participación había caído a la mitad.

La planta de la citrícola Ayuí se subasta el 20 de diciembre en Concordia, tras presentarse en concurso de acreedores, al fracasar las negociaciones que llevó adelante su actual dueño, Francisco de Narváez, para vender la empresa a un grupo de capitales chinos por medio de un “salvataje” que llevó adelante el gobierno de Entre Ríos.

La empresa había solicitado formalmente la apertura de su concurso preventivo en el Juzgado N°3 de Capital Federal, tras declararse en cesación de pagos. Consultados al respecto, en el grupo Narváez prefirieron no hacer declaraciones, a la espera de que se expida la Justicia. “Entendemos que esto es una situación generalizada en toda la industria, en particular de esta zona del país”, explicaron.

Por entonces, el ex gobernador entrerriano, Sergio Urribarri, había anunciado junto con De Narváez el otorgamiento de un crédito por $ 20 millones para la empresa, en el marco de una operación que incluía el traspaso del control accionario de Ayuí al grupo chino Premieur en un “salvataje” que al final no prosperó y cuyo resultado hoy queda expuesto con la liquidación de la planta industrial de una de las citrícolas más importantes de la región.

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