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Cuidemos a la familia del fútbol

La cancha de Libertad volvió a tener un gran marco para un partido del torneo local. En realidad, durante el año la concurrencia de gente a los escenarios ha sido de buena a muy buena. También es cierto que los partidos respondieron, habiendo partidazos, muchos goles, incidencias (deportivas, obvio, donde caben expulsados, penales atajados y errados) y un montón de cosas más.

También se vio en los estadios, y se ve casi siempre, que el árbitro de turno es el blanco preferido de todos, donde absolutamente nadie deja pasar una sola equivocación, no perdonan una y no solamente eso, sino que además se los insulta de arriba a abajo. No es fácil estar en la piel de tal o cual árbitro en el partido, y mucho menos en partidos que son realmente calientes desde la previa, no por el cruce de hinchadas, sino por lo que se juegan, sea pelea por título o descenso.

El partido entre Libertad y 9 de Julio no fue excepción el domingo, y convocó a mucha gente de Colonia Ayuí y a la de Libertad. Y como era un partido casi definitorio, hubo muchísima gente neutral también como para ver qué pasaba con el campeonato. Y lo que más nos gusta ver es mucha familia, con los padres siguiendo el partido y los chicos corriendo detrás de una pelota, haciendo nuevos amiguitos, y hasta niñas que se suman porque también quieren divertirse desde la inocencia que pregona esa edad.

Los padres miran el partido y siguen al nene/a de reojo, aunque sabe que está en un lugar seguro, y no se van a perder de allí. Pero, esa armonía se quebró el domingo en la cancha de Libertad, donde para nosotros es la primera vez que vemos a una hinchada, propiamente dicha, con bombos y platillos, acceder a la platea de cemento (foto mayor) y poco menos que “convivir” con los de las plateas principales de Libertad (las butacas), y prácticamente sin nada que los separe más que la altura que pueda tener la tribuna de cemento.

Si bien es cierto nada justifica ninguna agresión, hay que decir que por suerte la gente de Colonia Ayuí se comportó bastante y se dedicaron más a lo verbal que a lo físico, porque de haber sido otra gente más pesada podríamos estar lamentando hechos más grotescamente puntuales.

Pero, igualmente, ninguna hinchada puede situarse allí con tantas criaturas jugando y correteando en la tribuna de al lado, totalmente vulnerables a cualquier objeto que vuele hacía el lugar, como el domingo fueron botellas con agua, con gaseosa y hasta la famosa zapatilla (foto de aquí a la derecha) que quedó en una de las butacas como una espectadora más, y que luego fue devuelta al enajenado propietario que la arrojó.

Ese elemento en la cabeza de un chiquito puede tener consecuencias graves, y en la cabeza de un mayor el tener otra discusión más, o al menos invitación a pelea, depende de cada uno. Entonces, creemos que la policía, ama y señora de la seguridad del estadio, no debió permitir que la hinchada esté allí, no debió autorizar que la gente de Libertad les venda localidades allí.

Para nada estamos diciendo que los de Colonia Ayuí son unos vándalos, porque no es verdad, sino que hubo un grupo importante que no se comportó bien, nada más. Había muchas familias que sí disfrutaron el partido y gritaron, como ocurre en todos los estadios, pero nada más. El resto, esos pocos que se enardecieron, fueron los que afearon la tarde, que en lo deportivo y en el clima fue maravillosa.

Y aclaramos que nos gusta el colorido que ponen las hinchadas y admiramos el aliento que brindan sin parar, como para que los jugadores se contagien. Es obvio que con hinchadas es otro marco, hay otra euforia ya que así fue el fútbol desde siempre, un espectáculo para todos, donde los hinchas aclamen a su club y los neutrales disfruten de lo que llega desde la cancha, ni más ni menos.

Los nervios de la gente de Ayuí se exasperaron con decisiones puntuales del Árbitro Nacional Darío Sandoval, los que podrían haber cambiado el rumbo del partido o no, no se sabe. En uno estaba ganando Libertad 1 a 0 y era un tiro libre cerca del área, con quizá expulsión del arquero del Lobo, y el otro (supuesta mano de Trinidad) era un penal que de convertirse ponía 1-2 a 9 de Julio, o sea lo ponía en partido. Y para colmo de la continuidad de esa jugada llegó el 3 a 0 para Libertad, lo que terminó por airar a los visitantes. Pero nada justifica las reacciones, obvio.

Pero, igualmente, el trámite del partido excede todo comentario y Libertad fue sumamente superior a los de Colonia Ayuí y allí el árbitro no tiene nada que hacer.

Volviendo al tema anterior, también la gente de Libertad debió darse cuenta de que no podían poner hinchada allí, por las dudas, porque están muy cerca unos de otros con las butacas y provocaciones podía haber. Si queremos cuidar a la familia dentro del fútbol, que es totalmente bienvenida, hay que empezar con protegerla con gestos, como el de situarla en un lugar realmente seguro.

Ojalá llegue algún día en que todos podamos convivir, sin alambrados de por medio, y demás. Pero es una cuestión de una cultura que sin duda aquí será difícil, muy difícil, sino casi imposible, imponer. Mientras tanto, hay que tener gestos importantes y cuidadosos, claro.

 ACLARACIÓN 

En nuestra edición de ayer, sin querer “volteamos” a 9 de Julio poniéndolo en la tabla con 44 puntos (sin posibilidades), cuando en realidad tiene 47 unidades producto de 14 partidos ganados, 5 empatados y 6 perdidos. Por supuesto que tiene chances de ser campeón todavía, aunque no dependa de sí mismo. Pero, reiteramos las disculpas del caso con la gente Colonia Ayuí.

 

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