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El Mundial de Artes Marciales pasó pero no se fue

Quizá el título por ahí cueste entenderlo. Pero lo que queremos decir es que el Mundial de Artes Marciales terminó, pero difícilmente se vaya de nuestra mente, de nuestros corazones por tantas cosas vividas, sobre manera con la integración con gente de otros países.

Creemos que nunca lo vamos a olvidar, no se va a ir de nuestro cuerpo, de las sensaciones que nos dejó, y que fueron todas buenas, por suerte. Ganar confianza, amigos, como Gino Vitrano, Don Wilson, Dave Wong, Naserallah Alí, y tantos más, no tiene precio, porque es una de las esencias de la vida, uno de los mandatos más lindos que hay, porque de amistades también vivimos, y en muchos casos muy bien.

Son las cosas realmente positivas que dejan este tipo de acontecimientos, más allá de que podemos inflar el pecho y decir que estamos capacitados para organizarlo.

De solo ver a Vanina Ravicini, con todo lo que se movió, casi teniendo solamente vida para esto desde hace meses, contagia. Y lo bien que organizó, punto por punto, teniendo quizá mil entrevistas, casi literal, porque si no la conocían, ahora la conocen casi todos, por la gestión que hizo. Junto con Matías Molinari se cargaron el Mundial al hombro y con el apoyo de la Municipalidad, la CTM y un grupo de gente, empresarios como Marcelo Zanuttini, llevaron esto adelante.

Hicieron historia, en una palabra. Porque ahora otro deporte puede “recoger el guante”, aceptar el desafío y hacer algo igual. Ojalá, porque esto no es una competencia sobre quien organiza tantos, cuantos, sino que Concordia quede bien, se muestre al mundo, a la provincia, al país, al continente, donde sea. La idea siempre fue esa, creernos capaces que se puede. Y se pudo, vaya si se pudo.

Vanina y Matías se vieron rodeados por un grupo de gente excepcional, incondicional. Porque la mayoría de los padres no llevan a sus chicos a clase y nada más. No van a verlos competir y nada más, sino que se ponen a disposición de lo que se organice, y ponen su voluntad, ponen su trabajo, ponen sus vehículos.

Una infidencia, al respecto: El martes pasado, un grupo salió en un auto a buscar a Dave Wong que venía junto al periodista inglés en un vuelo, pero en el camino tuvieron un inconveniente con un caballo, al que por suerte solo rozaron, aunque el auto sufrió daños. Matías Molinari tuvo que salir en su auxilio, pero debía seguir hacia Bs. As. porque también llegaba Don Wilson.

Entonces, a la 01.00 de la mañana despertó a Bernardo Martínez (padre de Valentín) quien no esperó a que Matías termine de contar, agarró su auto y enfiló para Ezeiza viajando toda la noche, y se trajo luego a Wong para Concordia. Gestos así hay a montones y este es sólo un ejemplo de que cuando el grupo es unido, colaborador, salen cosas más que buenas y lindas de contar.

Estas imágenes muestran al Grupo del Mundial, con todos, el sábado por la tarde en Capuchinos. Don Wilson no se escapó de probar el mate y de hecho se llevó uno de regalo. Matías abraza a Vanina en señal de “misión cumplida”, el domingo a la tarde.