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Mundial de Artes Marciales: En concordia se habló en “Russo”

El joven concordiense Leonardo Russo se constituyó en la gran figura del Mundial, al ganar 5 títulos ecuménicos. Fue una fiesta estupenda para una Concordia que hizo historia. El final de ayer fue perfecto, ya que Matías Molinari le ganó un desafío de rotura a Túnez y Egipto. Un título más para un grande.

Nadie pensaba en un broche tan perfecto, en una tarde tan redonda, emocionante, digna de culminar un Campeonato Mundial como ocurrió ayer en el Gimnasio Capuchinos. Por un lado, Leonardo Russo ganando nada menos que 5 Títulos Mundiales, arrasando con todo lo que compitió y constituyéndose en la gran figura del acontecimiento, y bien nuestro, por si fuera poco.

No es ninguna sorpresa lo de Leo, ya que es un atleta en permanente ascenso, que se crió entre las Artes Marciales, ya que es hijo de Matías Molinari quien sin duda le dio consejo tras consejo para que vaya puliéndose en el deporte. Leo es un joven que se cuida, se entrena, es prácticamente un profesional, aunque obviamente que estudie y tenga su vida normal, como cualquier hijo de vecino.

Pero talentoso se nace, y Leo sin duda que ha demostrado que está formado con el mismo, porque se lo ve en cada pelea, en cuando cuenta un proyecto o un campeonato que tiene por delante. Tiene humildad, obviamente, y mucha, porque nunca va a decir que va a tal lado a competir y a salir campeón. No se vanagloria con eso, y esa formación como persona se la dio una gran familia, como la de su mamá y su papá, y sus abuelos.

Por eso ayer él iba, subía al podio, lo coronaban y bajaba con la misma sonrisa y tranquilidad. Realmente va a quedar en la historia, porque él mismo la escribió y fue el orgullo concordiense, argentino, con lo que terminó de hacer ayer en el marco del Mundial que se hizo en casa.

Leo ganó los títulos en Light Contact, Semi Contact, Kick Light, K1 y Full Contact, y a la última pelea llegó dolorido, golpeado, pero con el temple y el hambre de gloria de los campeones, para coronarse una vez más, y recibir el abrazo de todos.

Una jornada realmente hermosa, porque se pudo ver a todos los competidores mostrar sus condiciones. Se ganó y se perdió, claro, pero se mostró un espíritu deportivo realmente notable. Hubo peleas excepcionales, sobre todo arriba del ring, pero igualmente no le fueron en zaga las de los Tatami. Claro que los más chiquitos se llevaron ovaciones, porque son en futuro y pelearon con un entusiasmo notable, con alegría, con frescura, y lejos estuvieron de quedarse mal o entristecerse, porque ya están educados con ese espíritu y caballerosidad deportiva.

Se vio que aprendieron, mucho y rápido, por lo que en un futuro no muy lejano los tendremos representándonos en tal o cual torneo, aunque ya vivieron la experiencia de estar en un Mundial, y es algo que no se les va a borrar, y no se los saca nadie.

Otra ovación se llevaron Facundo Vicentín y Ezequiel Arce, que como si fuera una final, tuvieron el gran silencio de la gente en su gestión en Formas. Ganó Facundo, y fue coronado como Campeón, pero ganaron los dos por el ejemplo que nos dan y porque cualquier barrera de la vida puede ser un impulso para mejores cosas que vendrán, y ellos ayer cosecharon parte de eso.

Por eso hubo mucha alegría por Facundo y por Ezequiel, porque aceptaron el desafío y nadie les quitará este momento Mundial que ayer vivieron, y nos hicieron vivir porque todos hacíamos fuerza para todo les salga bien.

Facundo Vicentín y Ezequiel Arce

El Mundial llegó a su fin, y fueron tres días (cuatro si contamos el arranque con el Seminario de Don Wilson) plenos de alegría, de fervor, de deporte, de entusiasmo, de emociones. Seguimos sin poder dimensionar lo que hemos vivido, y sabemos que a muchos les pasa lo mismo. Pero estamos seguros que eso pasa por vivirlo con intensidad, de saber que el grupo que trabajó en todo esto lo hizo con todas la ganas y responsabilidad de que salga bien, y por eso no dimensionó lo que fue todo esto.

Solo se sabe que salió todo bien, que Concordia tiene una capacidad organizativa notable, por Vanina Ravicini, por Matías Molinari, por tantos y tantos nombres que pusieron su esfuerzo, sus ganas y su “ciudadanismo”, y quizá inventamos una palabra, porque quieren a Concordia y por ello hicieron lo que hicieron, un Mundial notable. Algún día quizá lo volvamos a tener aquí, pero por ahora es tiempo de, orgullosamente, disfrutar lo que hemos vivido. Y quizá con el paso de los días sea más grande todavía.