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La inflación sube como un globo

Con un incremento estimado en 1,5 por ciento en octubre, los precios acumularon una suba del 20,1 por ciento durante los primeros diez meses del año. Para los jubilados, en cuya canasta de consumo tienen mayor incidencia rubros como salud y servicios públicos, la inflación acumulada en los últimos doce meses alcanzó a 26,6 por ciento.

La meta de inflación autoimpuesta por el Banco Central es apenas un lejano recuerdo. Con un incremento estimado en 1,5 por ciento en octubre, los precios acumularon una suba del 20,1 por ciento durante los primeros diez meses del año. Cuando todavía restan las mediciones para noviembre y diciembre en las que se incorporarán los nuevos aumentos en las tarifas de electricidad y gas, la cifra estimada por el Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET) de la UMET es 3,1 puntos porcentuales superior al frustrado objetivo inflacionario de la autoridad monetaria.

Los responsables de las mediciones esperan que al finalizar 2017 los aumentos de precios superarán el 24 por ciento. En ese nivel se ubica la inflación interanual que arroja en octubre una suba del 24,2 por ciento. En tanto, para los jubilados, en cuya canasta de consumo tienen mayor incidencia rubros como salud y servicios públicos, la inflación acumulada en los últimos doce meses alcanzó a 26,6 por ciento.

La persistencia de niveles de inflación alta y negociaciones paritarias por debajo de ese ritmo impiden una recuperación en la capacidad de compra de los salarios. El mes pasado el poder adquisitivo de los trabajadores fue 3,8 por ciento inferior al que tenían antes del recambio presidencial.

En la comparación interanual el promedio de los diez meses de 2017 muestra una mejora salarial respecto al mismo período de 2016 del 2,4 por ciento que, sin embargo, no alcanza para compensar el deterioro del 5,3 por ciento experimentado año pasado.

Existen actividades donde la situación es peor. “La pérdida acumulada en 23 meses de gobierno de Cambiemos equivale a 1,36 salarios. Dicho de otra manera, un trabajador que gana 20.000 pesos debiera recibir un bono de 27.200 por única vez para revertir todo lo que perdió por no haberse mantenido el poder adquisitivo de noviembre de 2015″, explica el documento elaborado por el IET de la UMET.

Durante octubre el rubro que impulsó los aumentos fue Alimentos y bebidas, con una escalada del 1,8 por ciento y un alza del 20,6 por ciento frente al mismo período del año pasado. Frutas y verduras fueron los dos items que registraron las mayores subas al anotar variaciones del 3,7 y 10 por ciento, respectivamente.

El relevamiento realizado por los investigadores del IET también arrojó incrementos significativos entre las bebidas alcohólicas que subieron 3,3 por ciento. Los movimientos más leves se observaron entre los cortes de carne y los productos lácteos que no superaron el 0,4 por ciento. Entre los aumentos más pronunciados del indicador, por encima de los alimentos, se ubicó el rubro Otros bienes y servicios con un alza del 2,3 por ciento impulsada por la suba en los atados de cigarrillos.

La decisión del Gobierno de postergar los aumentos de combustibles para después de las elecciones permitió amortiguar el impacto del salto del 10 por ciento del mes. Así, el rubro Transporte y comunicaciones se encareció 1,4 por ciento. Por su parte, Indumentaria y calzado subió 1,2 por ciento, en tanto que Salud, Esparcimiento y Educación tuvieron incrementos menores, según publica Página/12.

El relevamiento del IET ofrece una estimación sobre la intensidad de la inflación entre los distintos segmentos de la población asalariada. De acuerdo a las mediciones de los investigadores, en octubre los aumentos fueron más fuertes entre el 10 por ciento de los trabajadores de mayores ingresos que experimentaron una suba del 1,6 por ciento mientras que los asalariados en la base de la pirámide distributiva registraron un alza del 1,4 por ciento.

La relación se invierte cuando se comparan los datos del mes pasado con el mismo período de 2016. Ahí, la inflación observada por el 10 por ciento de asalariados de menores ingresos asciende al 27,0 por ciento, contra un 22,7 por ciento que contabilizaron aquellos que perciben los salarios más altos.

Desde noviembre de 2015, el mes anterior al recambio presidencial, la inflación acumulada de los asalariados formales fue del 72,0 por ciento. Sin embargo, la inflación del segmento más pobre fue del 84,8 por ciento, esto es, 12,8 puntos porcentuales más intensa que la del promedio de los asalariados registrados, y 19,9 puntos porcentuales más alta que la de los trabajadores con mejores ingresos. Para el IET, que dirige Mariano de Miguel, “la principal razón es el impacto fuertemente asimétrico de las subas de servicios públicos“.

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