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Larga vida a Unidad Ciudadana

Por Jorge Giles * | “La victoria épica de Cristina en la provincia de Buenos Aires demuestra que el proyecto nacional popular está vivo y tiene una base política territorial inalterable desde donde podrá reconstruir una nueva mayoría política que reconstruya el campo popular para octubre y para las presidenciales del 2019. ¿Alcanza?: No alcanza. Hay que seguir ampliando Unidad Ciudadana federalmente”.

1. El macrismo se consolida como partido político nacional.
2. Ganó Cristina.
3. Ganó Agustín Rossi.
4. Implotó la tercera vía de Massa.
5. Implotó Lousteau.
6. Perdieron los gobernadores que serruchaban a CFK.
7 Macri engendró su propio monstruo: Carrió.
8. Randazzo fracasó y arrastró a Intendentes y militantes valiosos.
9. Larga vida a Unidad Ciudadana.

Estos primeros apuntes obligan a:

1. No subestimar a la derecha que por primera vez en la democracia moderna suma una representación política electoral propia a los otros factores de poder que tuvo desde siempre: poder económico, poder financiero, poder en la justicia, poder de los medios masivos de comunicación. Décadas estuvieron apelando a las fuerzas armadas como intermediarias de sus intereses por carecer de representación política propia. Hoy la tienen. Y eso es auspicioso para el sistema democrático. Vale repasar la lección que enseña que el neoliberalismo no es un proyecto sólo económico sino profundamente ideológico-cultural que disputa e impone la batalla por el sentido común de los ciudadanos. No los subestimemos. Ellos no vinieron a despedirnos del trabajo un día para que salgamos al otro día a buscar otro empleo. Ellos vinieron a destruir la categoría trabajo, que es muy distinto. Por eso la cerveza artesanal y los pilotos de drones. Una forma banal de decirnos que vinieron a demoler el país peronista para imponer el país vaciado, endeudado y saqueado que se corresponde con esta etapa neoliberal del planeta tierra. Claro, como en otros órdenes de la vida, uno elige donde pararse para mirar el mundo. O nos paramos en la superficie que cimentaron los poderosos y que sigue siendo mucha. O nos ubicamos en la certeza de saber que 2 de 3 argentinos rechazan las políticas neoliberales. En la primera opción, terminamos depresivos y con un cuadro de anomia severa. En la segunda, construimos poder popular, en las calles, en Unidad Ciudadana, en los sindicatos, en las Unidades Básicas, en los locales, en el barrio, en el patio de tu casa.

2. La victoria épica de Cristina en la provincia de Buenos Aires demuestra que el proyecto nacional popular está vivo y tiene una base política territorial inalterable desde donde podrá reconstruir una nueva mayoría política que reconstruya el campo popular para octubre y para las presidenciales del 2019. ¿Alcanza?: No alcanza. Hay que seguir ampliando Unidad Ciudadana federalmente. Ya existen a favor dos elementos esenciales para cualquier construcción que disputa poder: un liderazgo consolidado, para adentro y para afuera del espacio y un proyecto de país para seguir construyendo. Habrá que tejer, desde allí, todas las alianzas posibles y todas las incorporaciones necesarias para triunfar en las próximas batallas. No hacerlo, será condenarnos a mayor dispersión y en consecuencia, a nuevas derrotas.

3. Inscribiría el triunfo de Rossi en Santa Fe en el marco conceptual anterior. Y agrego: el crecimiento exponencial de Rossi tiene alcances nacionales por el perfil del dirigente santafesino: Es un peronista-kirchnerista leal y consecuente al proyecto recreado por Néstor Kirchner y CFK en lo que va del siglo XXI.

4. Hace dos años dijimos y escribimos: No hay espacio para la ancha avenida del medio que propone Massa porque la Argentina se debate desde hace docientos años entre dos polos antagónicos: El campo de la oligarquía (en cualquiera de sus expresiones contemporáneas) versus el campo del pueblo. Y ambos campos siempre tienden a unificar personería y representación. Esta vez Macri versus CFK expresan el punto gordiano a desatar para seguir consolidando o degradando la democracia, según cuál sea la resolución de la contradicción.

5. La implosión de Lousteau va por igual andarivel que el de Massa. La lucha de clases, que es la lucha entre pueblo-oligarquía, ha llegado a un escenario de confrontación tan nítida, que los enmascaramientos de uno y otro lado de los polos corren el riesgo de diluirse irremediablemente.

6. Los gobernadores que se planteaban como un factor político de poder para recrear una suerte de renovación que niegue y reemplace el liderazgo de Cristina perdieron abrumadoramente. Por eso es ella la que se impone en el horizonte como la única figura política desde donde reconstruir el campo popular todo, con un claro y conciso programa de oposición al neoliberalismo. Y esto sucede con alguien que, como Cristina, viene de sufrir el mayor asedio, persecución política, mediática y judicial, ofensas, traiciones y difamaciones como nunca o pocas veces se vio en la historia de los argentinos. Quizá este rasgo la haga más fuerte aun en su liderazgo. Barajar y dar de nuevo significará volver a dialogar con todos o casi todos aquellos gobernantes que tengan la voluntad de unir al pueblo con el liderazgo de CFK.

7. Está claro que el triunfo aplastante de Carrio en la CABA le plantea un dilema irresoluble a Macri: lidiar con una figura aliada que no es ni será predecible, encuadrable y disciplinable para ningún partido político. Su terminal es otra. Y atención: Una locura sin poder de fuego es un anecdota más. Pero una locura con volumen y densidad electoral, es como co-habitar con un mono con navaja en el dormitorio de tu casa.

8. El caso Randazzo debería computarse en la lista gris de las des-lealtades del campo popular a lo largo de la historia. ¿Porqué lo hizo? ¿No sabia que un liderazgo como el de Cristina es una construcción colectiva popular que lleva décadas consolidar? ¿Porqué arrastró en su capricho internista y egoista a compañeros y compañeras valiosas de la militancia y representaciones comunales que deberían estar ocupados y preocupados por vencer a Macri y no a Cristina? Con muchos de ellos (no con todos seguramente) habrá que dialogar e intentar construir puentes de cara a octubre y de allí en adelante. Vale el intento.

9. La construcción de esta nueva herramienta política que es Unidad Ciudadana debería dimensionarse a nivel social, cultural y político, evitando su encorsetamiento al mero ejercicio electoral. Nace tan fuerte que fue capaz de desprenderse de la vieja piel del viejo pejotismo y sin embargo llenarse de peronismo en convivencia y articulación con otras tradiciones políticas y variadas expresiones de la sociedad. Cuidar a Unidad Ciudadana es ser capaz de juntar más y más masa crítica, más representación, más federalismo, más oposición, más democracia. Sólo así se construirán nuevas mayorías. Sólo así impediremos más ajuste al pueblo por parte del gobierno neoliberal. Sólo así rescataremos con vida a Santiago Maldonado y liberaremos a Milagro Sala. Sólo así seguiremos soñando con un país y un continente que esté a la altura de quienes dejaron jirones de sus vidas por llevar estas banderas a la victoria. Sólo así vamos a volver.

Jorge Giles. Periodista. Trabajó en Diario El Argentino y en Miradas al Sur.