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Miercoles 23 de Agosto del 2017 - 07:17

Solicitada a quienes han contribuido a la destrucción de una familia, a quienes tienen un desprecio absoluto por la vida de los demás

Me invade una profunda tristeza, una gran impotencia, más aún hoy, escuchando algunas personas, que por supuesto al no conocerme se despachaban hablando barbaridades en mi presencia, la verdad me producen lástima, los miro y agradezco a Dios por tener otros valores.

Los veo permanentemente asistir a misa y me pregunto, ¿se les olvidó aquel mandamiento que dice ¨amarás a tu prójimo como a ti mismo¨?, siento, en este momento la necesidad de expresarme e intento ser lo más objetiva posible; me cansé de recorrer espacios públicos, llámese diarios, instituciones involucradas en el tema, televisión, etc., sin que se tuviera en cuenta lo que expresaba.

Recorrí todos los espacios contando mi tragedia, pero nadie me creyó o tal vez no quiso creerme, en todos los casos conté que mi marido se suicidaría si se sintiera acorralado, sin poder trabajar en lo que por 40 años hicimos, y digo hicimos porque realmente fue así. Entonces se implantó una resolución que vendría a terminar con su vida, la 930/09, parte de la ley 26.888 que avalaba la producción de viveros bajo cubierta, luchamos y luchamos, exponiendo nuestra posición frente a quien quisiera escucharla, pero todo fue en vano.

Apareció entonces la tragedia, mi esposo se suicidó el 22/11/2016, acusando al SENASA de su decisión, tengo su carta que lo avala, pero como dicen ¨no hay más ciego que el que no quiere ver¨, nadie se dio por aludido, yo me pregunto, ¿pueden pedirle a una persona de 62 años, que no sabía hacer otra cosa más que su actividad que por cierto conocía a la perfección, que cambie su forma de trabajo?, ¿puede alguien creer que el haría algo que afectará su fuente de subsistencia, su profesión?, no señores abramos los ojos, no nos subestimen.

Tuve oportunidad días pasados de viajar por zona de San Pedro y cuál fue mi sorpresa al ver invernaderos de la zona desechos, solo algunos completos y claro, como nadie me conocía también escuche algunas cosa que me indignaron aún más, pero bueno cada uno con su conciencia, me hubiera gustado que quienes nos gobiernan se hubieran interesado en el caso, pero como dije antes, golpee muchas puertas y ninguna se abrió, ahora para nosotros ya no tiene solución pero estaría bueno que de repente alguien atendiera la situación, hay mucha gente involucrada en esto y podría terminar, al igual que mi esposo con su vida.

También escuché de cooperativas que se van disolviendo ¿por qué?, porque son rentables, no cubren necesidades básicas de una familia, solo cuatro o cinco vividores se mantienen expectantes para destruir todo.

SEÑORES, las plantas de bajo cubierta van a la quinta, por lo tanto la enfermedad, el H.L.B., puede transmitirse igualmente, no solo se podría contagiar en el vivero, ¡no engañemos más a los productores! Dejemos vivir, no somos eternos, y Dios se cobra en vida todo lo que hacemos mal.

Ahora me siento mejor, conté lo que siento, mi esposo descansa en paz, no sé si quienes participan de este plan diabólico podrán mirar a la cara a sus hijos.

María Rosa Unrein
D.N.I. 12.426.901

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